Ex esposa de un ingeniero del Flying Squad de Apple. Una de las "viudas de Apple" originales. No vino a dar lecciones: vino porque su hijo trabaja acá ahora, y quiso ver lo que heredó.
Un balcón en Nanshan. Tres personas atrapadas entre el mito del genio tecnológico y el precio que pagan quienes los aman.
En un balcón en el piso cincuenta de Nanshan, Shenzhen, tres personas se encuentran una noche. Elena, argentina, lleva en las manos un viejo buzo con capucha gris desgastado que dice "90 hours a week and I love it". Era de su marido. Murió a los cincuenta y dos. El médico escribió "cardíaco" en el formulario.
Su hijo Tomás, ingeniero en BYD, idolatra la velocidad china con la misma convicción con que su padre idolatraba a Steve Jobs. No sabe todavía que está parado en el mismo lugar, con otra bandera. Desde Londres, en pantalla, aparece Sophie: doctoranda en urbanismo en la Bartlett, UCL, con una beca de Naciones Unidas en la mira y una teoría del mundo en la que las personas reales caben cada vez menos.
"El futuro no puede ser el lobo que te grita que te superes. Tampoco puede ser el manual que te dice que el amor que tenés está mal construido. Tiene que haber algo en el medio. Donde vive la gente de verdad."
Elena — Escena IIIEl Espejo de China es una obra para jóvenes de veinte años — en Buenos Aires, Nueva York, Londres y Shenzhen — que hoy están comenzando sus vidas y eligiendo en qué creer. No da respuestas. Hace preguntas que se quedan.
Ex esposa de un ingeniero del Flying Squad de Apple. Una de las "viudas de Apple" originales. No vino a dar lecciones: vino porque su hijo trabaja acá ahora, y quiso ver lo que heredó.
Ingeniero brillante que idolatra la velocidad china. No imitó a Jobs — llegó al mismo lugar por otro camino. No sabe todavía que está en una encrucijada.
Doctoranda en urbanismo. Brillante, fría, con una beca de ONU-Hábitat en la mira. Tiene una teoría del mundo en la que las personas reales caben cada vez menos.
Elena llega con el viejo buzo de su marido. Tomás tiene una presentación el jueves y duerme cuatro horas. La velocidad china y el mito de Jobs se encuentran por primera vez.
Sophie aparece en pantalla desde Londres. Elena le hace una pregunta que ella no esperaba. Algo se abre. Algo se cierra. El ultimátum llega sin aviso.
La pantalla negra. El silencio. Tomás devuelve el buzo. Dos personas en un balcón eligen mirar las ventanas del medio en lugar de los logos de Huawei.
El punto de partida:
por qué esta serie de obras existe y qué
pregunta la atraviesa de Buenos Aires a Shenzhen.
Shenzhen, el mito del genio y el costo humano de creer que la excelencia justifica cualquier precio. Contexto y claves de la obra.
"El Espejo de China" completa. Un balcón en Nanshan, tres personajes, una pregunta que no tiene una sola respuesta.